
Federico Van Ditmar, patriarca de la familia y conductor histórico de la inmobiliaria del mismo nombre fue siempre conocido en Bariloche por la “osadía” de sus formas comerciales y el tamaño de sus asados. La década menemista, con su dolorosa política de entrega a millonarios y
extranjeros del patrimonio nacional, sean recursos naturales o tierras, le creó a la Inmobiliaria Van Ditmar las condiciones ideales para hacer crecer su negocio a la sombra de las “buenas relaciones” con el poder político municipal y provincial, en la página de la inmobiliaria se promociona esta ventaja competitiva de “Nuestras buenas relaciones”. Hasta donde la inmobiliaria Van Ditmar vende bienes inmuebles y hasta donde grandes negociados inmobiliarios en sociedad con
funcionarios corruptos, es el tema de fondo
del caso Lewis-Lago Escondido.Todavía se lee en la web de Van Ditmar:
“Nuestras buenas relaciones con la comunidad local nos permiten generar soluciones efectivas cuando se requiere la obtención de permisos gubernamentales, particularmente ante las autoridades provinciales y municipalidades, así como ante la Dirección Nacional de Parques Nacionales y la Comisión Nacional de Zonas de Seguridad.”