MALDITOS
Si sos kirchnerista pero estás de acuerdo en la protesta contra la megaminería contaminante, podés ayudar a tu gobierno pegándote vos mismo.
Una BANDA que causa FURIA: Los BARRICKTURROS
Martes, 18 de mayo de 2010 Un antropólogo europeo preocupado por el nacionalismo, Benedict Anderson, definió la nación como una comunidad política imaginada, inherentemente limitada y soberana. ¿Por qué imaginada? Los miembros de la nación no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán hablar de ellos. En segundo lugar, se imagina limitada porque tiene fronteras finitas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. Por último, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que prevalece en cada caso, la nación se concibe siempre como fraternal, y ese imaginario es el que permite que tantos millones de personas maten y se dejen matar por imaginaciones tan limitadas. Estas ideas fueron muy discutidas en Europa y nuestros territorios latinoamericanos, sobre todo por los intelectuales que encuentran en el concepto de Estado-nación europeo (una creación reciente en la historia de la humanidad) la solución a todos los problemas y males. En estos tiempos de efemérides que interpelan los orígenes de nuestra comunidad política, sólo el gobierno nacional (y los provinciales) alude a esta unidad imaginada, la da por sentado y no podría ser de otra forma. Pero junto con estos festejos oficiales se han impulsado muchos otros “bicentenarios” que dan cuenta de la precariedad de la imaginada “unidad” y la ineludible necesidad de revisar estos artefactos culturales (“nación”, “Estado”, “gobierno”). Aunque siempre se activa un “olvido” de los hitos históricos que contextualizaron esas construcciones para remarcar el logro buscado, el trauma, el “pachakuti”, insisten en hacerse presentes.Entre los balances del Bicentenario > reflexiones en el marco de las celebraciones por el aniversario nacional
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