La crisis hídrica crece con la misma rapidez que se desarrolla económicamente. Una expansión descontrolada de las ciudades y una enorme y sedienta zona agrícola han significado nuevas demandas para una red pública y de servicios sanitarios mal gestionada. La combinación ha provocado que el agua escasee demasiado en algunos lugares, que esté contaminada en otros, o que llegue en una nefasta abundancia para los millones de personas que sufren inundaciones cada año.
Hoy en día el agua amenaza la capacidad hindú de fortalecer sus pobres granjas, en mantener el crecimiento económico y hacer que sus ciudades sean saludables y habitables.
El agua se ha convertido en un grave problema. El sistema hídrico hindú depende básicamente de los ríos Ganges e Indo. Los hindúes disponen de 2.240m3 por persona/año, cifra que cada año disminuye debido a dos causas, en primer lugar a su fuerte crecimiento demográfico y en segundo lugar por el desarrollo económico en que está inmerso el país. Puede decirse que India está cerca del llamado estrés hídrico.
Más de 700 millones de hindúes, casi los dos tercios de su población carecen de servicios sanitarios adecuados. Debido en gran parte a la falta de agua potable. Cada año en este país mueren 2,1 millones de niños menores de cinco años según la ONU, debido principalmente a enfermedades propagadas por medio del agua.
Si hay problemas con la demanda de agua, la situación se agrava con la eliminación de los residuos y de las aguas fecales Nueva Delhi no puede saciar su sed ni desprenderse de forma adecuada de la mayoría de las aguas residuales que genera. En torno al 45 % de su población no está conectada al sistema público de alcantarillado.
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