Cada bolsa de plástico que se utiliza en las compras diarias tiene un importante coste medioambiental. En su fabricación se usa energía, se gastan productos no renovables del planeta y se contamina el medioambiente. En tierra y en el mar las bolsas de plástico ya constituyen casi un elemento de los paisajes.
La mayor parte de estas bolsas acaba siendo un residuo .Su incineración emite gases nocivos, y si las dejamos dispersarse por el medio permanecerán ahí muchos años, debido a que no se degradan con facilidad, y contaminarán suelos, cursos fluviales y mares. No son pocos los animales que mueren asfixiados por culpa de las bolsas cada año. Además se generan incluso problemas en nuestras infraestructuras, como por ejemplo, bloqueos en alcantarillados que pueden generar inundaciones.

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