Recordemos que nadie pensaba en los daños ecológicos que se producían (mataban por placer todo tipo de animales); nadie objetaba el trato servil a que obligaban a los habitantes de la tierra, (eran las bestias de carga que trasladaban sobre sus cabezas el campamento) y nadie hablaba de los desmanes que los europeos, dueños de las armas de fuego, protagonizaban.
El Rally París-Dakar también era “un safari” : Un daño ecológico inmenso, con un trato servil hacia los nativos y con todo tipo de desmanes por parte de los expedicionarios.
Los pueblos afectados trataron por todos los medios de disuadir a los organizadores de suspender estas actividades, sin respuesta alguna, hasta que las reacciones tomaron forma efectiva y los nativos dueños de la tierra amenazaron con actos terroristas si insistían con el Rally.
Los organizadores, a la sazón más que deportistas se habían convertido en empresarios lucrando a troche y moche, ya que las marcas de vehículos pagan bien y los derechos de TV también, entonces tuvieron que mirar hacia otros lugares del globo terrestre para continuar con el negocio.
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