Y, como era de esperarse, en una provincia en la que parece estar terminantemente prohibido pensar distinto, los periodistas de los principales medios de comunicación salieron rápidamente a censurar a Gieco, para quien tuvieron de los descalificativos más duros y, claro está, se buscó minimizar el masivo apoyo de los presentes a Barrick, principal auspiciantes de diversas señales de radio y periódicos de bajo vuelo.
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